Se trata del tercer partido en pantalla gigante que se disfruta en Cuauhtémoc, gracias a la Fiesta Mundialista que trae el Gobierno del Estado.
Esta ocasión brilló por su emotividad no solo por el desempeño de los mexicanos en la cancha del Estadio Ciudad de México, sino también por un partido que significó la despedida de la Selección Mexicana y de las Copas del Mundo del arquero Guillermo Ochoa.









